lunes, 23 de febrero de 2009
Amaicha del Valle:


Ubicada a 2.000 metros de altura, se caracteriza por su benigno clima y sus ancestrales tradiciones indígenas y cultos a la Madre Tierra.
En Amaicha del Valle se encuentra la única comunidad indígena del Norte Argentino, que conserva aún la cultura diaguita, que se fue transmitiendo de generación en generación.
Sus pobladores son verdaderos artesanos que fabrican piezas únicas con un arte que conservan a pesar de los embates de los tiempos modernos, con una muestra pura de sus raíces.
La zona es famosa por la producción de exquisitos vinos caseros, alfajores, turrones y quesillos, y por la tradicional
Fiesta de la Pachamama que cada año atrae a turistas de todo el mundo durante el mes de febrero.
Es el único punto de la provincia donde se produce vino patero, cuya limitada producción se realiza, aún hoy, a nivel artesanal, siendo muy codiciado por sus características especiales.
Además de la plaza principal, el poblado cuenta con ocultos encantos sólo disponibles para quienes se animen a caminar por sus tranquilas calles.












Museo Complejo de la Pachamama:


Con el afán de seguir difundiendo nuestras raíces, se erige el Complejo Pachamama, que es visitado por una gran cantidad de turistas extranjeros, profesionales y estudiantes. El museo tiene en total cuatro salas -geología, etnología, tapices y pinturas, y patio de esculturas- con un diseño arquitectónico moderno, trabajadas hasta en los mínimos detalles por Héctor Cruz,uno de los artesanos más reconocidos de la zona. Las amplias paredes blancas, los spots de luz embutidos en el techo, ayudan a hacer aun más clara la exposición de las piezas.En la sala de geología se exhiben todos los minerales que se pueden encontrar en el suelo de la región, desde pedazos de cuarzo hasta pepitas de oro. En el mismo sector hay un socavón, que el visitante recorre como si fuera una mina verdadera.En la sección de etnología, trabajos y esculturas de todo tipo dan testimonio de las diferentes culturas precolombinas. Maquetas y dibujos de las viviendas indígenas, vasijas y utensilios de la cultura Tafí -600 al 200 a.C.-, son indicios inestimables para cualquier intento de imaginar cómo era la vida cotidiana de los antiguos pobladores de la región. Herramientas de trabajo, vestimentas e instrumentos de música, presumiblemente usados como medio de comunicación a distancia, se anudan con el silencio de las sepulturas quilmeñas.


En el patio -una increíble fortaleza de piedra- los objetos de la adoración de los indígenas -la Luna, el Sol, la Pachamama- tienen monumentales representaciones. Sin quedarse afuera la serpiente bicéfala, el guerrero de la luna y la mesa de los 12 caciques.También es imperdible el enorme salón donde se expone la obra realizada por Cruz-tapices, pinturas y esculturas- que aporta una idea acabada de las diferentes etapas creativas que atravesó el artista.Un dato para el asombro: en el proyecto del museo no participaron arquitectos. Cruz consideró que era muy difícil lograr un diseño que interpretara el espíritu de sus antepasados. Y lo hizo él solo.






















El Infiernillo:

Es el punto más alto de la ruta a los Valles (3040 m.s.n.m.), donde en ocasiones llega a nevar, separa las Sierras del Aconquija y las cumbres Calchaquíes.












El Remate:

La quebrada de El Remate, se encuentra a unos pocos kilómetros del Dique Los Zazos, tramo al cual ingresaremos caminando a su interior encontrando caídas de aguas naturales en la peña. Sin duda es uno de los lugares más destacados de esta zona, siguiendo con un corto trekking para visitar el sitio arqueológico El Remate.







Laguna Los Amaicheños:



Los Zazos y el Dique Los Zazos:

Los Zazos (o Los Sasos) es una localidad de ancestrales costumbres y cuna de copleras. Allí funciona la Fundación y Eco Museo Amauta, además de que el lugar alberga al Dique Los Zazos, que asiste de agua a la población. Esta encantadora zona está a escasos 3 Km. de la plaza de Amaicha del Valle significa en voz aborigen "reunión tranquila, lugar tranquilo donde asiste gente".
En este encantador lugar, donde nos adentramos luego en sus angostos callejones que cuentan con un encanto particular al recorrerlos por su llamativa vegetación y colorido que marcan las casas de los lugareños. Pasaremos por un cementerio abandonado de antiguos habitantes hasta llegar al Dique Los Zazos que sirve como embalse de agua para el pueblo, apreciando la gran obra hídrica en canales de piedra el cual distribuye este preciado elemento para riego de cultivos y consumo humano.






Ampimpa y el Observatorio:








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