La Laguna del Tesoro es uno de los destinos mejor guardados de Tucumán. Está dentro del Parque Provincial Cochuna, rodeada de los picos más altos de los Nevados del Aconquija. Cuenta la historia que los antiguos indígenas de la región (probablemente de la cultura inca) que residían en los nevados del Aconquija, al verse perseguidos y sometidos por los españoles, arrojaron sus tesoros (oro, plata, vasijas y demás pertenencias valiosas) a la Laguna. La leyenda dice que quien intente robar el tesoro del fondo del agua será atacado por un toro mitológico. Veamos quien se anima a acampar a orillas de ésta magestuosa laguna, rodeado de un paisaje espectacular, de pura naturaleza virgen,de cumbres nevadas reflejadas en el agua y el murmullo del viento y los animales . No se lo pierdan, es un gran desafio, pero una experiencia única. Despues me cuentan... Como llegar: Llegar a la laguna no es tarea fácil; a pesar del intento de explotar la zona. Aún así, los amantes del Trekking, del campamentismo y sobre todo del ecoturismo, se encuentran atraídos por el ésta joya del norte argentino. Movilizándose desde San Miguel de Tucumán, se llega a Concepción después de recorrer 67 Km. por R.N. Nº38 y desde allí se toma en dirección Oeste la R.P. Nº365. Luego de poco menos de una hora por camino pavimentado y luego camino de ripio, se llega a Vialidad Nacional, lugar en donde comienza la travesía. Siguiendo el sendero que lleva a la laguna se tarda aproximadamente 8 hs. en llegar a destino. Se recomienda estar guiados siempre por personas o baquianos del lugar para no pasar momentos de sorpresa en la nuboselva tucumana. Existen 2 paradores a lo largo del camino en donde se puede acampar por si se decide no hacer el trayecto en el mismo día. La última parte del camino es llamada "Cuesta del Desesperado", que, como su nombre lo indica, es la más exigente. Finalmente se llega a la Laguna del Tesoro, un hermoso lugar poco conocido incluso por los tucumanos, ubicado a 1880 metros de altura sobre el nivel del mar. Nos transcribe el genial Octavio Cejas en su "Tukma Mágico" una anécdota recopilada en Alpachiri, Tucumán, a Delicia de Cabrera: "Una vez mandaron a un hombre algo inocentón a campear unos bueyes que se habían refugiado entre las malezas del bosque, en las lomas y cerrilladas de más arriba de Arcadia. A los días volvió con el cuento de que había dado con una laguna de gran tamaño rodeada de alisos y nogales, saúcos y totoras; que él, oculto entre unos helechos gigantescos, vio en el agua, sentada en una piedra que sobresalía, a una mujer muy bella que se hacía pasar un peine de oro por sus cabellos que rebrillaban con luces de ese metal. Dijo el hombre que las aguas se habían agitado bravamente cuando comenzó a emerger un toro de astas doradas que llegó hasta la orilla arrastrando una pesada cadena de oro. El caso se difundió rápidamente. Los hombres más corajudos y codiciosos se fueron en expedición. Llevaban oculta intención de enlazar a la bella y al toro a quien consideraban su guardián. Se cansaron de deambular entre montes y cerros y no hallaron ni rastros de la laguna y sus moradores".Se cuenta que de todo el imperio inca se llevaba oro a Cajamarca, Perú, para pagar la recompensa que liberaría al Inca Atahualpa, pero al enterarse de que Pizarro mató al Emperador indio, los tesoros se arrojaron en el camino, pero bien ocultos. una de esas cargas fue a parar a una laguna que luego se denominó Laguna del Tesoro; en dicha laguna, en el fondo, junto a los invaluables tesoros, se encuentra un gigantesco toro de astas doradas (algunas versiones representan al toro color negro) que hace enloquecer las aguas y sale al encuentro de todo aquel que intente recuperar el oro allí oculto.


